1º Consulta: Revisión Ginecológica

No sé si a alguna de vosotras le habrá pasado, pero cuando acudí a la cita de todos los años, para una revisión rutinaria (citología y análisis hormonales) con la idea de comunicarle a mi ginecóloga la intención de empezar a buscar embarazo, me temblaba hasta la voz y se me escapaba una sonrisilla tonta de medio lado que era incapaz de evitar.

Llevaba muchos años de feliz relación con mis pastillitas blancas y digo feliz porque no sabes cuanto hasta que las pierdes de vista, lo que parecía un suplicio al tener que recordar todas las noches a la misma hora la toma de la dichosa pastillita se convirtió en una pesadilla al descibrir de nuevo la depilación, por no hablar de esos granitos horribles que esperaban el peor momento para acudir.

Mi ginecóloga como siempre tan amable, con esa voz tan suave y esa confianza que solo te da una amiga, mientras revisaba en la ecografía que la casita del futuro bebé estuviera perfecta se limitó a decirme “pues ya sabes, deja las pastillas cuando quieras y a hacer bien los deberes”

Me casaba en 3 meses y no quería tener problemas con mis ciclos antes de la boda, no sabía como podía reaccionar mi cuerpo o si mi regla estaría invitada a la boda. Entonces caí en la cuenta que tampoco me había puesto a calcular si tomando las pastillas la regla vendría y se colaría también en el viaje de novios ¡horror! En la misma consulta nos pusimos a hacer cuentas y ¡zasss! dimos en la diana, de pleno me pillaba, tuvimos que ajustar las tomas de la pastilla para evitar a tan molesta invitada y por consiguiente decidimos que sería mejor dejar de tomarlas tras el viaje de novios y esperar un mes a que el cuerpo se regulara antes de intentar conseguir un embarazo.

Todo parecía perfecto, yo seguía con esa medio sonrisilla tímida pensando en la importancia del momento, podría ser mi última consulta sin estar embarazada o la penúltima ya que tras la boda volvería a la consulta para ver los resltados de la citología y los análisis. Además me llevaba receta para mis nuevas pastillas “ácido fólico”, que menuda pesadez volver a tener horarios para tomar mi pastilla diaria pero claro esta vez iba a ser diferente, empezar a tomar ácido fólico te hace sentir más cerca del embarazo, es la pastillita de la felicidad que te recuerda que estás en el mejor momento, preparándote para dar vida.

Me despedí de allí en una nube, guardando cada sensación en mi memoria, una de las pocas veces en las que la receta de un análisis me sabía un poco mejor que de constumbre. Me esperaban meses intensos, preparativos, sueños, proyectos, el “sí quiero”, nuestro mejor viaje, la complicidad de querer ser padres.

Pero como en todos los momentos importantes de la vida, siempre hay un “pero”, el que me llevaría a visitar la consulta más de una y dos veces, el que haría que revisaran de nuevo la casita del bebé en varias ocasiones o el peor de todos, el que me llevaría a despedirme de mi ginecóloga tan dulce y amable que años atrás había elegido con cautela y tras muchas recomendaciones, esa despedida en la que no pude controlar mis lágrimas al verme en manos extrañas, llena de miedos, incertidumbres y con una carta de diagnóstico en la mano que Mr Planeta y yo llevariamos como presentación a nuestro futuro equipo de especialistas.

Lo que si os puedo asegurar, es que aún recuerdo esa sonrisilla tímida, temblorosa casi pudorosa y la mirada cómplice de mi ginecóloga al pronunciar aquellas palabras “pues ya sabes, deja las pastillas cuando quieras y a hacer bien los deberes”

 

 

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